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5 de Junio de 2024
¿Puede la red eléctrica asumir la carga de vehículos eléctricos?

El vehículo eléctrico (VE) ha emergido como una alternativa sólida frente a los automóviles de combustión, generando debates sobre la capacidad de la red eléctrica española para soportar un cambio masivo hacia la electromovilidad. La red eléctrica, que comprende las infraestructuras esenciales para la transmisión de electricidad hasta los puntos de consumo, se enfrenta al escrutinio sobre si puede manejar el incremento de demanda energética que implicaría la adopción generalizada del VE

El vehículo eléctrico (VE) ha emergido como una alternativa sólida frente a los automóviles de combustión, generando debates sobre la capacidad de la red eléctrica española para soportar un cambio masivo hacia la electromovilidad. La red eléctrica, que comprende las infraestructuras esenciales para la transmisión de electricidad hasta los puntos de consumo, se enfrenta al escrutinio sobre si puede manejar el incremento de demanda energética que implicaría la adopción generalizada del VE. A medida que aumenta la adopción de coches eléctricos, surge la pregunta de si nuestra infraestructura eléctrica está preparada para satisfacer esta creciente demanda.


Aquí hay algunos aspectos clave a considerar:

1.   Generación y equilibrio: La electricidad se genera en centrales eléctricas y se transporta a través de líneas de alta tensión hasta los puntos de consumo. Para mantener la estabilidad del sistema, es crucial que la cantidad de energía generada coincida con la demanda en tiempo real. Esto se logra manteniendo una frecuencia constante mediante el ajuste continuo de la producción de energía.

2.   Crecimiento exponencial: El número de coches eléctricos está aumentando rápidamente. Según el Global EV Outlook 2019, había más de 5 millones de vehículos eléctricos en todo el mundo, y esta cifra sigue creciendo. La expansión masiva de la flota de vehículos eléctricos plantea desafíos para la red eléctrica en términos de capacidad y distribución.

3.   Gestión de carga: La carga de vehículos eléctricos debe gestionarse de manera inteligente para evitar sobrecargas en la red. Se están implementando soluciones como la carga inteligente, que optimiza el uso de la energía disponible y evita picos de demanda. Además, se están explorando baterías de almacenamiento a gran escala para equilibrar la carga y descarga de energía.

4.   Normativas y planificación: Las regulaciones gubernamentales y las inversiones en infraestructura son fundamentales para garantizar que la red eléctrica pueda satisfacer las necesidades de los vehículos eléctricos.

Es importante entender la composición de la red para tener una visión sobre las posibles limitaciones de la mism. La preocupación radica en si alguna sus estas etapas podría fallar ante un aumento significativo en el consumo de energía.

 


Analicemos cada fase detalladamente:


Generación: España cuenta con un abanico de fuentes energéticas para satisfacer una demanda variable, incluyendo carbón, centrales de ciclo combinado, cogeneración, energía nuclear, hidroeléctrica, solar y eólica. Estas fuentes se adaptan a fluctuaciones que pueden alcanzar el 20%, como en una ola de frío. Por ejemplo, la generación combinada y la hidroeléctrica pueden compensar déficits de producción solar o eólica durante la noche o en ausencia de viento.Para ilustrarnos acerca del posible problema de capacidad, analicemos la situación con una hipótesis de integración de 1 millón de VEs, asumiendo un kilometraje anual medio de 15.000 km y un consumo de 18 kWh a los 100 km, de lo que resultaría en una demanda adicional de aproximadamente 3 GWh (Gigawatios hora), aproximadamente el 1% de la energía generada anualmente (266 GWh en 2023[1]). Con un crecimiento en la generación del 5% en 2023 (promedio anual del 4% desde 2000), la generación parece tener la flexibilidad necesaria para absorber este incremento.


Transporte: La capacidad de transporte de la red eléctrica también crece de año en año. Incluso sumando la recarga simultánea de todos los VEs durante un pico de demanda, el impacto en el transporte sería manejable. 


Distribución: Cargando simultáneamente el millón de VEs de nuestro ejemplo, se consumirían alrededor de 7,4 GW, cerca de un 6% de la capacidad total de la red (125 GWh en 2023). Aunque esto pueda parecer significativo, especialmente con metas de 5 millones de VEs para 2030, la premisa de una recarga simultánea es poco realista y no refleja el comportamiento de carga actual.


Para evitar la sobrecarga de la red, habría diversas actuaciones necesarias, entre otras:

5. Producción energía renovable, con particulares y empresas generando y reinyectando energía sobrante a la red

6. Gestión dinámica de la potencia, añadiendo inteligencia al proceso de recarga para equilibrar la demanda

7. Gestión de recarga en horarios de baja demanda, como la madrugada, donde la demanda puede ser un 30% menor, siendo tb menor durante el fin de semana

8. Tecnologías VTG (vehicle to grid) y VTH (vehicle to home), permitiendo que los VEs suministren energía a la red en momentos de alta demanda


Hay que tener en cuenta que la transición hacia la electromovilidad es gradual, de modo que administraciones y compañías energéticas tienen tiempo para adecuar y actualizar las infraestructuras necesarias, incluyendo la infraestructura de la red de recarga.

A pesar de los esfuerzos gubernamentales, la cantidad actual de cargadores públicos es insuficiente, pero se espera que la gestión eficiente y el aumento de la generación energética faciliten la transición hacia una movilidad sostenible. La colaboración entre fabricantes, energéticas, gestores de carga, administraciones y usuarios es clave para aclarar dudas y avanzar hacia un futuro más verde.


[1] https://datosmacro.xpansion.com/energia-y-medio-ambiente/electricidad-generacion/espana

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